IMECSC0152

Con su permiso diputado presidente:

Buenos días, buenas tardes ya más bien, compañeros diputados, compañeras diputadas.

A los amigos de los medios de comunicación:

Ciudadanos que nos acompañan en este recinto:

Creo que las intervenciones de los compañeros diputados y la compañera diputada que me han antecedido, son verdaderas oportunidades para que este Congreso entre al debate de todos estos temas. Francamente, con mucho respeto, siempre los escucho con atención, pero sobre todo en el caso de la compañera Sandra Lara, que es a quien me voy a referir, compartimos con ella esta preocupación por los jóvenes, la necesidad de que cada vez más se considere su participación de manera auténtica en la política, de manera auténtica en el tema de las actividades económicas, etcétera, sin embargo no basta pues esas buenas atenciones, porque la realidad que viven los jóvenes en México y en Sinaloa, es producto justamente de políticas públicas erráticas, que justamente son los que llevan, los que están pagando los peores resultados de esa política pública, sobre todo en materia de empleo.

Y también es evidente que esas políticas públicas tienen colores, tienen un impacto a partir de quienes dirigen los gobiernos, tanto federal como estatal. Ojalá y empecemos a generar un debate en este Congreso sobre todos esos temas que aquí traemos al nivel de posicionamiento.

Y justamente, por esas intervenciones, me parece que es adecuado lo que vamos a comentar con ustedes.

Sin duda que uno de los mayores efectos de la variabilidad climática de los últimos tres años han sido uno de los mayores efectos, han estado en el terreno justamente de la economía. Impacto que ha venido ha profundizar los desequilibrios de la incapacidad estructural de la economía sinaloense.

De 2012 al 2013, el valor de la producción agroalimentaria se redujo en 7 mil 487 millones de pesos, es decir, de 36 mil a 28 mil millones de pesos hablando en números redondos, y hablar de la producción alimentaria en Sinaloa, es hablar del sector preponderante de nuestra economía.

Entre las principales consecuencias que produjo la reducción del circulante fue o está la disminución de 4 mil 406 empleos de carácter permanente de entre noviembre del 2013 a enero de 2014.

Todavía hasta abril pasado, los registros del Seguro Social indicaban un déficit de mil 665 plazas permanentes en relación a las que se tenían en el mes de noviembre.

En siete años, según las cifras oficiales, el número de empleos permanentes ha crecido en términos reales en 58 mil 644 plazas, mientras que la Población Económicamente Activa aumentó de un millón 141 mil 928 personas a un millón 335 mil 36 personas.

Compañeros diputados y compañeras diputadas:

En este proceso de estancamiento del mercado laboral en el estado, se incuba un fenómeno paradójico, que es necesario analizar. Tiene que ver con la presencia de un alto segmento de la PEA, la Población Económicamente Activa, que registra altos niveles educativos.

Y les comento algunas cifras:

En 2007, la Enuestra Nacional de Ocupación y Empleo, es decir, hace siete años, publicó que en Sinaloa 34.7 por ciento de los trabajadores desocupados registró niveles educativos de medio superior y superior, el 34.7%; el 31.7 por ciento mencionaron haber terminado la secundaria, el 18.8 por ciento completaron la primaria y el 15% no terminaron esta última.

Ahora, en 2014, las cifras del INEGI reflejan que el 41.2 por ciento de las personas sin empleo en Sinaloa tienen una educación de media superior a superior. El 41%, y hace siete años era del 34.7%.

De manera paradójica, las cifras oficiales muestran que la desocupación por niveles de instrucción de entre el 2001 al 2014, se ha reducido en un 3 por ciento para personas sin instrucción, mientras en el nivel superior la desocupación se ha elevado en un 15 por ciento, como ahorita lo decíamos.

Como vemos, está claro que Sinaloa no es ni ha sido capaz, históricamente, de ofrecerle calidad de vida a un trabajador común y corriente. Pero tampoco ha sido capaz de retener el talento industrioso que aquí se forma. Por ello Sinaloa se ha convertido en un fuerte expulsor de capital humano. De poco ha servido la enorme cantidad de recursos monetarios invertidos por el Gobierno federal y estatal en materia educativa si no se tienen espacios para darle trabajo a la gente.

De ninguna manera podemos sentirnos orgullosos los sinaloenses con una educación, fíjense nomás, que está por encima de la media nacional, de 9.1 grados escolares, si los egresados tienen que salir de la entidad en busca de trabajo.

Creo que todos sabemos lo injusto que ello significa para un sinaloense. Y ni qué decir si la otra opción es introducirse a laborar en actividades ilícitas, que para muchos jóvenes es el camino más corto, pero también el camino más desafortunado, dramático e incluso fatal.

Solo para darnos una idea de lo mal que andamos en el empleo generado en Sinaloa, me gustaría que escucharan con mucha atención las siguientes cifras: en abril del año 2012 se crearon 21 mil 600 empleos, un año después, la cifra cayó a 13 mil 800 empleos. Casi la mitad de los que se habían creado un año antes. Y al término del pasado mes de abril se cerró con solo 3 mil 400 empleos.

De 2010 a la fecha, hemos promediado una tasa de desempleo mensual por encima del 5 por ciento, dato que ha sido de color rojo si consideramos el mismo sistema de medición al desempeño utilizado por la actual administración pública.

Ese es precisamente compañeras diputadas, compañeros diputados, el reto a vencer y la única manera de lograrlo es trabajando para atraer más inversión, ya sea esta de origen nacional o extranjera. Así también, fomentar la inversión ya establecida en el territorio sinaloense. Con ambos instrumentos de política pública, y con el apoyo de los gobiernos, es posible aminorar la caída que tenemos. Y sobre todo, en el caso de lo que nos corresponde a nosotros como Congreso, lo podemos atenuar también, reformando la Ley de Fomento a la Inversión Pública en el Estado, bajo nuevas reglas, buscando como lo hemos dicho en otros momentos, estimular la vocación productiva de los municipios y las regiones.

Como sabemos, el empleo es la piedra angular del desarrollo económico y social. El desarrollo ocurre a través del empleo ya que éste ofrece medios de subsistencia que permiten a las personas escapar de la pobreza e incrementar su nivel de vida.

Un buen trabajo en el sector privado o en el sector público, que sea bien pagado, promete que tengamos mayor disponibilidad presupuestal para invertir en nuestra salud, en educación, en vivienda, en calidad del transporte. En fin, en todo aquello que promueva una forma de vivir más cómoda y feliz y sobre todo compañeras diputadas, compañeros diputados, que genere estabilidad y paz social para buen desarrollo del progreso de toda comunidad.

Pero eso en Sinaloa, tenemos que reconocerlo todos, no está ocurriendo ahora, al contrario, Sinaloa es el estado de occidente que menos salario promedia en el día con apenas 204 pesos según el IMSS. Las Bajas Californias, Sur y Norte, Sonora, Colima, Guanajuato, Jalisco, Michoacán y Nayarit, superan por mucho esa cotización. Es más, como ya se sabe, a nivel nacional continuamos en el deshonroso último lugar en materia salarial.

De hecho, para la mayor parte de los trabajadores, el problema no siempre es que falte empleo ni que las horas de trabajo sean insuficientes; de hecho, muchos tienen más de una ocupación y trabajan largas horas. Por eso se ha publicado por la OCDE, recientemente, que la fuerza laboral mexicana es la que más tiempo trabaja y además, en las peores condiciones de salud, que son muy precarias. Y por supuesto Sinaloa está en el último lugar salarial y es uno de los primeros lugares en los que se tiene la tasa de generación de empleo más bajo y alto desempleo, pues es obvio que esas condiciones de la fuerza laboral mexicana deben estar profundizadas.

Casi todas las actividades económicas sin excepción están pasando por una larga recesión estatal. La industria de la construcción, la agricultura, la ganadería, la pesca, la industria alimentaria, el comercio, los servicios financieros bancarios, entre otros más, como ya lo comentábamos en otra ocasión aquí mismo en la tribuna y como ha dado cuenta también, del entorno nacional, el diputado Melesio Cuen.

Compañeras diputadas y diputados:

¿Cómo lograr que las autoridades e instituciones responsables se comprometan a sacar de este tremendo bache en que se encuentra Sinaloa? ¿Cómo hacerle para que se entienda que estamos viviendo malos años, sin empleo remunerado, sin oportunidades, sin futuro promisorio?

Estamos conscientes de que para dinamizar a Sinaloa se necesitan muchos factores que actúen alineados, que actúen a favor. Que son muchas también las cosas externas que impiden que Sinaloa crezca y se desarrolle a mejores ritmos, y a mayor velocidad. Porque es cierto, enfrentamos un entorno nacional también producto de un entorno internacional adverso. En Sinaloa, obviamente se expresa, y luego también acarreamos los problemas estructurales de la economía de Sinaloa y luego el problema de las cuestiones de tipo natural, los fenómenos naturales, entonces es una confabulación de factores para tener un resultado sumamente negativo en el estado.

Todos los actores necesitamos ser más creativos y más responsables, convertirnos en mejores decisores de políticas públicas, pero de políticas públicas que sean más efectivas, que generen un mayor impacto, más positivo, más contundente.

Los sinaloenses queremos vivir con más oportunidades de empleo, con más trabajo y con un trabajo mejor gratificado. Necesitamos más inversión en todos los sectores y actividades económicas.

Necesitamos garantizar una vida llena de posibilidades, con sobreoferta de trabajo, donde prevalezca un clima social cálido, afectivo, sin ánimo de violencia, con tolerancia, y con grandes oportunidades. Esto compañeras y compañeros diputados, debe dejar de ser un sueño de los sinaloenses, debe convertirse en una realidad, por eso yo quiero reiterar en esta oportunidad, compañeros, la necesidad de entrar a una agenda legislativa en materia económica para contribuir desde nuestra trinchera a atenuar los efectos negativos que hoy tienen todas estas circunstancias y que nos están generando obviamente un entorno de inestabilidad social, de ausencia de paz y sobre todo de falta de comodidad y de felicidad de la comunidad sinaloense.

Muchas gracias.

* Posicionamiento sobre la situación del empleo y el desempleo en Sinaloa. Sesión pública ordinaria del martes 27 de mayo de 2014.

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