Compañeras y compañeros diputados:

Seguramente a muchos de ustedes les consta que los informes de gobierno, más que representar acciones republicanas de rendición de cuentas, francamente llegaron a ser actos ofensivos por su dispendiosa parafernalia, el culto a la personalidad y el derroche de recursos públicos.

Todo eso llegó a simbolizar lo que se consideraba régimen de partido único… hasta que hubo procesos electorales disputables y por disputados, con resultados cuestionados dentro y fuera del país, que para comenzar cambiaron lo que se llamaba Día del Presidente, entonces una especie de semidios en la tierra, para llegar a ser el día contra el presidente en el Congreso de la Unión.

A partir de ahí, el presidente de la República dejó de rendir físicamente su informe en el Congreso de la Unión, al grado que se registraron vergonzosos momentos en los que el documento prácticamente era dejado bajo la puerta del Poder Legislativo.

Ilustro de manera gráfica estos antecedentes, porque en materia de rendición de cuentas mediante informes de gobierno, Sinaloa contó hasta el 2008 con un procedimiento reconocido de avanzada política en el país, a través de un formato que contemplaba la reunión del Congreso con el gobernador del estado y los miembros de su gabinete, para la valoración y análisis de la información anual rendida por la administración pública.

Contrariamente a lo que ocurría en el Congreso de la Unión con gritos de la oposición y máscaras de cerdo en algunos de los diputados, en Sinaloa ese formato hacía posible darle una mayor profundidad al análisis del Informe de Gobierno, porque ante la presencia del titular del Ejecutivo y los integrantes de su gabinete, se daba oportunidad de intercambiar información, verificar datos, hacer valoraciones sobre el estado de la administración pública estatal, y lo más importante, que de viva voz y ante la presencia de representantes de la sociedad sinaloense, los diputados podían exponer sus interrogantes y sus puntos de vista, y por su parte, al gobernador del estado dar respuesta a los planteamientos hechos.

A pesar de los avances, el 2008 se reformó el sustento constitucional de la presentación del informe, representando un retroceso en la vida republicana porque comenzó por suprimirse la presencia del gobernador y de manera francamente humillante se impuso a los diputados un procedimiento burocrático incluso para acceder a la información pública que, contenida en el informe, requiere ser ampliada a juicio de la representación popular.

La iniciativa se originó de manera vergonzosa desde este mismo Congreso a través de su Gran Comisión en la 59 Legislatura, asegurando observar lo que cito entre comillas “evolución de las relaciones que los poderes Legislativo y Ejecutivo se han realizado por el sendero de un Estado democrático”, aunque no se tomó la molestia de explicar.

Lo cierto es que el retroceso en materia de rendición de cuentas mediante el informe anual de gobierno coincidió con la modificación del formato del informe presidencial originado en las tensiones permanentes en el Congreso de la Unión, provocadas en el cuestionado proceso electoral federal del 2006.

Y, el problema es que todo eso tiene al Congreso del Estado en la práctica, como invitado de piedra en la rendición de cuentas, con un acto que dejó de ser republicano, en el que el Ejecutivo se limita a traer un documento y el Congreso discrecionalmente a decidir si convoca a no a los miembros del Gabinete, sin mencionar el hecho que tenga que buscarse por escrito ampliar la información, también de lo que quiere informarse, porque ni siquiera se tiene la obligación de sustentarla en un ejercicio presupuestal.

En esas condiciones, no es difícil suponer que haya algunos titulares que no conozcan lo que informan y que haya también muchas y muchos de ustedes que ni siquiera se hayan tomado la molestia de leerlo.

¿Cuántas y cuantos de ustedes pueden garantizar a sus representados que el último de los informes de gobierno es tan veraz, que no merece que se presenten todos los titulares del Gabinete, incluido por supuesto el gobernador?

Por todo eso, el Grupo Parlamentario del Partido de la Revolución Democrática ha presentado una iniciativa de reformas al artículo 40 de la Constitución Política del Estado de Sinaloa con el propósito de recuperar la vanguardia en la rendición de cuentas, mediante el fortalecimiento de las relaciones de colaboración y de diálogo entre los poderes Legislativo y Ejecutivo del estado, asegurando el debido análisis del informe anual del titular del Poder Ejecutivo presentado al Poder Legislativo, en términos de dicha disposición constitucional.

La propuesta de nuestro grupo parlamentario procura elevar la calidad del informe estableciendo no solo la necesidad de vincularlo con el Plan Estatal de Desarrollo y los avances del ejercicio presupuestal que registren los programas de la administración pública, lógicamente derivados de dicho plan en términos de la Ley de Planeación.

Ello permitirá no solo brindar niveles de mayor veracidad al documento anual que produzca el ejercicio de la administración pública, sino que además deberá fortalecer la transparencia en la aplicación de los recursos públicos.

Desde luego también presentamos una iniciativa de reforma a la   Ley Orgánica del Congreso, esperando la congruencia de todos ustedes en cuanto a sus preocupaciones por elevar la transparencia y la credibilidad en las instituciones públicas…

 

Muchas gracias.

 

Grupo Parlamentario del PRD.

 

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